Título: El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt
Autor: Henri Nouwen
Páginas: 160.
Argumento: El autor describe en primera persona su particular búsqueda de sentido de la parábola del Hijo Pródigo a partir de la observación de la obra de Rembrandt “El regreso del hijo pródigo”.
Nouwen se entrega a una contemplación en dos tiempos. Por un lado realiza una mera observación técnica del cuadro: la composición de la escena, los contrastes de luz y sombra, la expresividad y miradas de los personajes, sus gestos sutiles… de forma sublime el artista describe la psicología de los personajes, la comunicación entre ellos y con el propio espectador.
Pero ahondando más en la contemplación del cuadro es cuando se produce la verdadera revelación: Nouwen traspasa el papel de observador “desde fuera” de la escena para “entrar en ella”, identificándose con cada uno de los personajes principales: el hijo pródigo, el hijo predilecto, y el padre. Al ser cada uno de los personajes, mirar cómo miran ellos, sentir cómo sienten, y actuar como lo hacen, Nouwen descubre circunstancias de su propia vida y comportamiento cotidiano en las que afloran actitudes de hijo pródigo, de hijo leal y de padre.
Tema: Una lectura ampliada del significado de cada personaje en la parábola del hijo pródigo, y una llamada de atención a nuestra actitud en la vida.
Género: Arte, Espiritualidad.
Puntos destacados: combina una lección de arte, con un testimonio personal y una explicación de la parábola del Evangelio.
Razones por las que se recomienda: La aportación más significativa de esta lectura para mí es que ha ampliado el sentido de la parábola El hijo pródigo: casi siempre me había identificado con la figura del hijo que traiciona, se arrepiente y vuelve al Padre quien le perdona y acoge. Sin embargo la lectura me ha hecho ver que hay mucho de hijo predilecto en mí: cuantas veces me he sentido persona ejemplar, hijo leal y cumplidor, que merece más privilegios y preferencia en el Reino del Padre. Pero también estamos llamado a ser para nuestros hermanos la figura del Padre que espera, acoge y perdona a quien necesita de su bondad y amor, para volver a sentirse queridos por Dios y merecedores de ser llamados hijos suyo.
En definitiva, una lectura muy recomendable y breve para esta Cuaresma que nos hará leer la parábola y mirar el cuadro de Rembrandt que está en la entrada lateral de nuestra parroquia, de otro modo. Debajo un libro con algunos detalles del mismo:
E.R.L.
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